En una finca experimental de Cundinamarca se logró obtener una nueva variedad de insecticidas y fungicidas totalmente orgánicos y libres de componentes tóxicos, que actualmente están siendo dados a conocer en Agroexpo-93. Se trata de productos naturales que utilizan las propiedades insecticidas, fungicidas o bactericidas de algunas plantas aromáticas, a las que se les extraen sus aceites esenciales mediante la alelopatía.

Esta ciencia permite el control biológico de las plantas mediante el aprovechamiento de las hormonas, que ellas mismas producen y segregan.

Esta técnica, practicada con éxito en algunos países como Estados Unidos, fue desarrollada en Colombia por el equipo técnico de la división agrícola de Televida Reyes Restrepo y Cia Ltda.

 

Tras dos años de investigaciones y una inversión de 10 millones de pesos, se lograron obtener insecticidas orgánicos para controlar plagas como la de la mosca blanca de los invernaderos, la araña roja, acarios, pulgones, garrapatas, trips y mosca aminorada, entre otros.

Igualmente arrojó buenos resultados para combatir varias clases de hongos, palomilla, piojos, escamas y otras plagas.

Los insecticidas orgánicos operan fundamentalmente por contacto, inhalación e ingestión en menor grado. En cuanto a los fungicidas, su acción es preventiva y en otros curativa, deteniendo el desarrollo de las esporas e impidiendo la penetración del hongo.

Según los expertos, la aplicación de estos productos que bautizaron como prana amazónico , no destruyen los nutrientes del suelo, así como tampoco contaminan las plantas, ni el agua, ni el medio ambiente.

Explican, además, que el insecto va consumiendo lentamente el insecticida hasta que muere sin producir mutación, lo que hace que no se generen defensas posteriores para contrarestar la acción del veneno.

Esta técnica también permitió desarrollar varias clases de abonos y nutrientes 100 por ciento orgánicos.

 

Para adelantar esta tarea, se trabajó con esencias florales obtenidas de la combinación de unas 180 especies, entre las que ocupan un destacado lugar el confrey, la ruda peruana, la caléndula, el rábano, el ajenjo, la ortiga, la borraja, el hinojo y la yerbabuena, entre otras.

Repelentes y trampa. El conocimiento de la alelopatía permite también la utilización de otras técnicas como la de las plantas repelentes , que operan como repulsoras de plagas e insectos, dando protección a las plantas vecinas hasta en una distancia de 80 a 90 metros.

El ajo, la caléndula y las mentas, son conocidas por esta característica.

Los cultivos trampa , por su parte, son un tipo de plantas que son sembradas alrededor de los surcos o entre ellos, y sirven de lugares de reproducción de parásitos e insectos transmisores de pestes y enfermedades, lo que facilita su control y exterminación.

Esta clase de cultivos han dado buenos resultados en sembrados grandes como los de algodón, tomate, soya y repollo.

La ruda, por ejemplo, es una planta que atrae toda clase de mosca negra, evitando daños en los cultivos y disminuyendo su propagación en instalaciones como establos y porquerizas.

Se sabe que en Colombia se están adelantando algunas otras investigaciones en este campo para desarrollar más productos orgánicos con el fin de ponerlos al servicio de la agroindustria colombiana.

Los insecticidas orgánicos, como los que se están desarrollando en Colombia y otras partes del mundo, se contituyen en otra alternativa para el control de las plagas, diferente a los métodos químicos que vienen utilizándose en Colombia desde los años 30.