En el campo, tanto la falta de agua como el exceso de humedad en el suelo pueden dañar las plantas. Cuando el suelo está muy seco, las raíces no encuentran agua. Cuando está saturado, las raíces no tienen oxígeno. En ambos casos, el cultivo crece mal y produce menos.
Muchos productores aún deciden el riego mirando la planta o tocando la tierra. El problema es que la humedad real en la zona de raíces no siempre se ve en la superficie. Por eso es importante aprender a reconocer un suelo seco y uno saturado, y usar medición para regar mejor.
Un suelo seco tiene poca agua disponible para las raíces. Esto pasa cuando el sol, el viento y el consumo del cultivo gastan más agua de la que entra por lluvia o riego.
Un suelo saturado tiene demasiada agua. Los espacios que deberían tener aire se llenan de agua y las raíces no pueden respirar.
| Característica | Suelo seco | Suelo saturado |
|---|---|---|
| Agua en el suelo | Muy poca | Demasiada |
| Oxígeno en raíces | Alto | Muy bajo |
| Crecimiento de raíces | Poco por falta de agua | Poco por falta de aire |
| Nutrientes | No se disuelven bien | Se pierden |
| Textura | Dura, polvosa | Pegajosa, lodosa |
| Riesgo principal | Estrés por sequía | Pudrición |
Evaluar la humedad solo mirando la superficie puede engañar porque:
Por eso, hoy el riego eficiente se basa en medir la humedad del suelo.
Existen medidores que muestran la humedad real en la zona de raíces en pocos segundos.
Ventajas de medir:
Empresas como Colsistem ofrecen equipos para medir humedad y otros parámetros del suelo en agricultura de precisión. Así el productor decide con datos y no con suposiciones.
El mejor estado del suelo es cuando:
Tanto el suelo seco como el saturado sacan al cultivo de ese equilibrio ideal.

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